viernes, 20 de diciembre de 2013

Violencia estructural (Parte 2)


Acceso al cuidado de la salud

    La violencia estructural ha afectado la disponibilidad del cuidado de la salud en el sentido de que los médicos deben prestar atención a fuerzas sociales de gran escala (racismo, desigualdad de género, clasismo, etc...) para determinar quién cae enfermo o quién tendrá acceso al cuidado. Es más probable que la violencia estructural ocurra en lugares donde los métodos biosociales son rechazados en el sistema de cuidado de un país. Como las situaciones estructuralmente violentas son vistas ante todo como consecuencias biológicas, rechaza los problemas estimulados por el medio ambiente, tales como comportamiento social negativo o prominente desigualdad. Si los entendimientos biosociales son abandonados cuando se considera enfermedades comunicables como VIH, por ejemplo, los métodos de prevención y las prácticas de tratamiento se vuelven inadecuados e insostenibles para la población. Sin embargo, el desafío es obvio: muchos países no pueden darse el lujo de parar el ciclo perjudicial de la violencia estructural. Paul Farmer argumenta que el gran defecto en el modelo dominante del cuidado médico es que los servicios médicos son vendidos como producto, permaneciendo disponible sólo para aquellos que puedan pagarlo. La violencia estructural es utilizada para mostrar cómo los profesionales médicos no son entrenados para entender las fuerzas sociales detrás de la enfermedad, tampoco están entrenados para lidiar con ellas o alterarlas. Los profesionales médicos tienen que ignorar los determinantes sociales que alteran el acceso al cuidado, y como resultado, la intervención médica es mucho menos efectiva en países con bajos ingresos. La violencia estructural no es sólo un problema en los países en desarrollo, sino también en Norte América. Se tuvo por ejemplo, un impacto significativo en diagnóstico y tratamiento de SIDA en los Estados Unidos. En un estudio conducido en 1990, se encontró que las personas de raza negra tuvieron menos oportunidades de recibir tratamiento que las personas de otras razas. La violencia estructural es el resultado de estructuras sociales y políticas, y el cambio sólo puede ser un producto si se alteran los procesos que fomentan la violencia estructural en primer lugar. Paul Farmer afirma que las “intervenciones estructurales” son una posible solución.

    Países como Haití y Rwanda han implementado estas intervenciones con resultados positivos. Ejemplos incluyen la prohibición de la mercantilización de necesidades ciudadanas, como el cuidado de la salud, asegurando el acceso equitativo a terapias efectivas y el desarrollo de redes de protección social. Estos ejemplos aumentan los derechos sociales y económicos de los ciudadanos, decreciendo la violencia estructural. Sin embargo, para que estas intervenciones sean exitosas, los profesionales médicos deben ser capaces de ejecutar tal tarea. Desafortunadamente, muchos de estos profesionales no están preparados para llevar a cabo intervenciones estructurales. Aparte de no estar entrenados bajo intervención estructural, los médicos profesionales continúan operando bajo intervención clínica convencional porque pueden notar directamente que las intervenciones estructurales no forman parte de su trabajo. La implementación de dichos cambios estructurales corresponde a otros expertos. Como se ha señalado, las fuerzas estructurales son la causa de la mayoría de las enfermedades epidémicas, si no es de todas. Los médicos profesionales todavía permanecen operando por debajo de este fenómeno. Es decir, el enfoque es sobre factores de estilo de vida individual, pero no sobre las condiciones generales del entorno cultural y socio-económico. Este paradigma, sin embargo, oscurece el obstáculo estructural total de cambios porque tiende a evadir las causas fundamentales que deberían ser tenidas en cuenta. La participación en este asunto sería incorporar médicos profesionales y reconocer que una activa intervención estructural es necesaria para supervisar el verdadero problema sobre el cuidado de la salud.

    Las lecciones que hemos aprendido de los exitosos ejemplos de intervenciones estructurales en esos países son fundamentales. Aunque las disparidades resultantes de desigualdades sociales sean posibles reducir, siempre que el cuidado de la salud sea intercambiado como mercancía, aquellos sin poder adquisitivo tendrán menos acceso a dicho cuidado. La investigación biosocial debería ser el enfoque principal actualmente. La sociología puede explicar mejor el origen y propagación de enfermedades infecciosas como el VIH. Investigaciones muestran que el riesgo de contraer VIH es altamente afectado por el propio comportamiento de uno mismo y sus hábitos. Aunque algunas intervenciones tienen enorme influencia sobre aspectos políticos y económicos de organismos internacionales, más intervenciones son necesarias para mejorar el acceso.

* Interpretado y traducido por Santiago Navarro
- Enlace del artículo original en inglés: http://en.wikipedia.org/wiki/Structural_violence#Access_to_health_care

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