Acceso
al cuidado de la salud
La
violencia estructural ha afectado la disponibilidad del cuidado de la
salud en el sentido de que los médicos deben prestar atención a
fuerzas sociales de gran escala (racismo, desigualdad de género,
clasismo, etc...) para determinar quién cae enfermo o quién tendrá
acceso al cuidado. Es
más probable que la violencia estructural ocurra en lugares donde
los métodos biosociales son rechazados en el sistema de cuidado de
un país. Como las
situaciones estructuralmente violentas son vistas ante todo como
consecuencias biológicas, rechaza los problemas estimulados por
el medio ambiente, tales como comportamiento social negativo o
prominente desigualdad.
Si
los entendimientos biosociales son abandonados cuando se considera
enfermedades
comunicables como VIH, por ejemplo, los métodos de prevención y
las prácticas de tratamiento se vuelven inadecuados e insostenibles
para la población. Sin embargo, el desafío es obvio: muchos países
no pueden darse el lujo de parar el ciclo perjudicial de la violencia
estructural. Paul
Farmer
argumenta que el gran defecto en el modelo dominante del cuidado
médico es que los
servicios médicos son vendidos como producto, permaneciendo
disponible sólo para aquellos que puedan pagarlo.
La violencia estructural es utilizada para mostrar cómo los
profesionales médicos no son entrenados para entender las fuerzas
sociales detrás de la enfermedad, tampoco están entrenados para
lidiar con ellas o alterarlas. Los profesionales médicos tienen que
ignorar los determinantes sociales que alteran el acceso al cuidado,
y como resultado, la intervención médica es mucho menos efectiva en
países con bajos ingresos. La violencia estructural no es sólo un
problema en los países en desarrollo, sino
también en Norte América. Se
tuvo
por
ejemplo,
un impacto significativo en diagnóstico y tratamiento de SIDA en los
Estados Unidos. En un estudio conducido en 1990, se encontró que las
personas de raza negra tuvieron menos oportunidades de recibir
tratamiento que las personas de otras razas. La violencia estructural
es el resultado de estructuras sociales y políticas, y el cambio
sólo puede ser un producto si se alteran los procesos que fomentan
la violencia estructural en primer lugar. Paul
Farmer afirma
que las
“intervenciones estructurales” son una posible solución.
Países
como Haití y Rwanda han implementado estas intervenciones con
resultados positivos. Ejemplos
incluyen la
prohibición de la mercantilización de necesidades ciudadanas, como
el cuidado de la salud, asegurando el acceso equitativo a terapias
efectivas y el desarrollo de redes de protección social. Estos
ejemplos aumentan los derechos sociales y económicos de los
ciudadanos, decreciendo la violencia estructural. Sin
embargo, para que estas intervenciones sean exitosas, los
profesionales médicos deben ser capaces de ejecutar tal tarea.
Desafortunadamente, muchos de
estos profesionales no están preparados para llevar a cabo
intervenciones estructurales.
Aparte de no estar entrenados bajo intervención estructural, los
médicos profesionales continúan operando bajo intervención clínica
convencional porque pueden notar directamente que las intervenciones
estructurales no forman parte de su trabajo. La
implementación de dichos cambios estructurales corresponde a otros
expertos.
Como se ha señalado, las fuerzas estructurales son la causa de la
mayoría de las enfermedades epidémicas, si no es de todas. Los
médicos profesionales todavía permanecen operando por debajo de
este fenómeno. Es decir, el
enfoque es sobre factores de estilo de vida individual, pero no sobre
las condiciones generales del entorno cultural y socio-económico.
Este paradigma, sin embargo, oscurece el
obstáculo estructural total de cambios porque tiende a evadir las
causas fundamentales que deberían ser tenidas en cuenta.
La participación en este asunto sería incorporar médicos
profesionales y reconocer que una activa intervención estructural es
necesaria para supervisar el verdadero problema sobre el cuidado de
la salud.
Las
lecciones que hemos aprendido de los exitosos ejemplos de
intervenciones estructurales en esos países son fundamentales.
Aunque las disparidades resultantes de desigualdades sociales sean
posibles reducir, siempre
que el cuidado de la salud sea intercambiado como mercancía,
aquellos sin poder adquisitivo tendrán menos acceso a dicho cuidado.
La investigación
biosocial debería ser el enfoque principal actualmente.
La sociología puede explicar mejor el origen y propagación de
enfermedades infecciosas como el VIH. Investigaciones muestran que el
riesgo de contraer VIH es altamente afectado por el propio
comportamiento de uno
mismo y
sus hábitos. Aunque algunas intervenciones tienen enorme influencia
sobre aspectos políticos y económicos de organismos
internacionales, más intervenciones son necesarias para mejorar el
acceso.
* Interpretado y traducido por Santiago Navarro
- Enlace del artículo original en inglés: http://en.wikipedia.org/wiki/Structural_violence#Access_to_health_care