Por
Jiddu Krishnamurti
El
conocimiento es un destello de luz entre dos oscuridades, pero el
conocimiento no puede ir encima ni más allá de la oscuridad. El
conocimiento es esencial para la técnica, pero no puede alcanzar lo
desconocido. Lo desconocido no puede ser atrapado en las redes de lo
conocido. El conocimiento
se debe dejar de lado para que lo desconocido exista;
¡he ahí la dificultad!
Tenemos
a nuestro ser en el pasado, nuestro pensamiento está fundado en el
pasado. El pasado es lo conocido, y la respuesta del pasado está
siempre eclipsando el presente, lo desconocido. El futuro no es lo
desconocido, sino el presente. El
futuro no es más que el pasado haciéndose camino a través del
presente incierto. Esta
brecha está llena de luz intermitente de conocimiento, cubriendo el
vacío del presente, pero este vacío sostiene el milagro de la vida.
La
adicción al conocimiento es como cualquier otra adicción; ofrece un
escape ante los miedos como el vacío, soledad, frustración; el
miedo a ser nada. La luz del conocimiento es una cobertura delicada
debajo de la cual reposa la oscuridad que nuestra mente no puede
penetrar. La mente
está asustada de lo desconocido, entonces escapa al conocimiento, a
las teorías, esperanzas, imaginación; y este mismo conocimiento es
un obstáculo para la comprensión de lo desconocido.
El dejar de lado el
conocimiento
es invitar al miedo y negar la mente (único instrumento de
percepción que uno tiene). Significa
ser vulnerable al dolor, a la alegría.
No es fácil dejar de lado el
conocimiento. Ser
ignorante no es estar libre de conocimiento. La
ignorancia es la falta de conciencia de uno mismo; y el conocimiento
es ignorancia cuando no existe entendimiento de uno mismo. Entenderse
a uno mismo es estar libre de conocimiento.
Puede
haber libertad de conocimiento sólo cuando es comprendido el proceso
de juntar, el motivo de acumulación. El deseo de acumular es el
deseo de estar seguro, certero. Este deseo de certeza mediante la
identificación, condenación y justificación, es la causa del
miedo, lo cual destruye toda comunión. Cuando
hay comunión, no hay necesidad de acumular.
La acumulación es una resistencia de auto-encerramiento, y el
conocimiento fortalece esta resistencia. La adoración al
conocimiento es una forma de idolatría, no disuelve el conflicto y
la miseria
en nuestras vidas. La capa del conocimiento oculta pero no puede
liberarnos de nuestra creciente tristeza y confusión. Los
caminos de la mente no conllevan a la verdad ni
a su felicidad.
El saber es negar lo desconocido.
*
Este texto fue interpretado y traducido por Santiago Navarro